La receta del éxito, notas de un emprendedor colombiano en Boston

Andrés Felipe Espinosa - 13/01/2015

Compartir

Mi abuela decía que es posible saber qué tan buen cocinero es alguien dependiendo de cómo le quede el arroz, y yo siempre quise saber cuál era la receta para lograr ese arroz perfecto, el que lograra el milagro de que mi abuela me considerara un buen cocinero, algo inédito en la familia. De forma similar, en los años que llevo metido de cabeza en el emprendimiento, he intentado tercamente buscar esa receta para lograr sacar adelante empresas exitosas. Gracias a Innpulsa, mi búsqueda terminó en Boston.

Como muchos otros, he visto cómo en los ecosistemas de Estados Unidos e Israel (excluyendo el Silicon Valley cuyo modelo es de por sí un gran elefante blanco), aparecen personas e instituciones que aparentemente han encontrado ese secreto que les permite, como a mi abuela, tener una altísima probabilidad de cocinar el arroz perfecto y, como muchos, basado en libros, conferencias, cursos, diplomados y talleres dictados por estos “chefs” del éxito, he intentado infructuosamente replicar, platanizar, mezclar y hasta inventar metodologías de innovación y emprendimiento, sin lograr dar con el secreto del éxito.

Sin embargo, ejerciendo mi terquedad de emprendedor, seguí haciendo oídos sordos a todos aquellos que dicen que no se trata de recetas sino de “sazón”, y así como con el arroz me rehusé a aceptar que simplemente no había nacido con el “don” de la cocina, atrincherado en mi formación de ingeniero me rehusé a aceptar que el éxito empresarial es fruto del azar o de contar con la fortuna de nacer con el “don” del emprendimiento. Así que cambié de estrategia y escogí la sistematización de experiencias como mi caballito de batalla para encontrar la receta del éxito; poniéndolo en términos del arroz, decidí que observando estructuradamente cómo se hacía el arroz perfecto, iba a ser capaz de identificar ese movimiento mágico en el momento adecuado que hacía de ese arroz un arroz tan especial, ese movimiento que ni siquiera mi abuela sabía que hacía y que era lo que ella llamaba “sazón”.

Con esa idea fija en mi mente y confiado en mi experiencia en sistematización de procesos, viaje a Boston MA, como parte de un reducido grupo de representantes de instituciones de apoyo al emprendimiento en Colombia, que Innpulsa llevó en Octubre de 2014, a conocer el proceso de MassChallenge como incubadora/aceleradora de empresas, a acompañar a los emprendedores colombianos seleccionados para vivir una semana como Alumni de este importante concurso y a visitar algunos actores relevantes del ecosistema de emprendimiento de la ciudad.

Con este viaje, esperaba ser capaz de absorber suficiente información sobre tantos procesos exitosos como fuera posible, para con eso lograr sistematizar una receta, aplicable en Colombia, para crear empresas exitosas, entendiendo el éxito como el lograr tener un modelo de negocio que genere un intercambio recíproco de valor, que funcione como una maquinita: que siempre que la prendo pasa lo mismo, que tenga la capacidad de crecer orgánica y rápidamente y que genere rentabilidad económica, social y/o ambiental; una medida ya de por si diferente a la que tienen en Boston, donde el éxito se mide en el tamaño del cheque girado por los inversionistas.

Luego de 5 días muy intensos, de visitas a cerca de 10 instituciones de apoyo al emprendimiento de la talla del MIT, Harvard, Hult, Ideo, Techstars entre otras, de 3 talleres de entrenamiento, de una ceremonia de premiación con intervenciones del CEO de Google y el founder de Uber y de varias conversaciones con emprendedores y actores de los ecosistemas de emprendimiento de todo el mundo, logre mi objetivo a medias: absorbí tanta información como mi cerebro y mi Tablet fueron capaces de procesar y, fiel a mi disciplina de sistematizador, intenté sacar de lo que se mencionaba directa e indirectamente en cada conversación, la fórmula de cada persona para construir empresas exitosas, pero al final, luego de analizar toda esa información e intercambiar percepciones con mis compañeros de viaje y con peregrinos de Rusia, Alemania, Chile y Méjico que, como yo, estaban en la búsqueda del santo grial del emprendimiento, no hubo receta mágica.

La búsqueda terminó, he tenido que aceptar que no existe un camino ni una serie de pasos que aseguren a quien los siga que, con una alta probabilidad, va a lograr construir una empresa exitosa. La receta del éxito no existe, y aunque esto puede parecer como el descubrimiento del agua tibia para muchos, para mí ha significado un punto de quiebre en mi forma de ver, no solo el emprendimiento, si no la vida.

Sin embargo, no todo está perdido, si bien no existe una receta para el éxito, si existen una serie de ingredientes que deben estar presentes para reducir el riesgo al fracaso. Con estos ingredientes, cualquier emprendedor debería ser capaz de encontrar su propia receta, no es necesario tener el “don” del emprendimiento, solo la disposición y determinación para ensayar diferentes fórmulas hasta encontrar la que a cada uno le funciona, ni siquiera es necesario utilizar todos los ingredientes, pero si algo aprendí en Boston, es que por el solo hecho de estar presentes, aumenta la probabilidad de éxito. De haber entendido esto cuando mi abuela aún estaba viva, tal vez ahora estaría escribiendo sobre cocina y no sobre emprendimiento.

Ingredientes para el éxito

Basado en la información capturada, analizada y procesada por mí en las diferentes actividades, entrevistas, visitas y charlas sostenidas entre el 27 y el 31 de Octubre de 2014 en el ecosistema de emprendimiento de Boston, MA, sumado con mi experiencia de 10 años en el prototipado de modelos de negocio en Colombia, aquí están los que para mí son los 12 ingredientes que deben estar presentes en cualquier proceso de emprendimiento para poder aumentar al máximo las probabilidades de construir modelos de negocio innovadores, replicables, escalables y sostenibles (MInnERS):

1. Oportunidades

El primer ingrediente indispensable para la creación de MInnERS, es la identificación de una oportunidad clara de innovación. Así como a nadie se le ocurriría preparar arroz sin el grano, debería ser impensable comenzar un negocio sin tener una oportunidad identificada. Pero una oportunidad no es simplemente encontrar un mercado desatendido o una necesidad insatisfecha; una oportunidad aparece cuando encuentro un segmento de clientes o usuarios a los que yo y solamente yo, gracias a mi experiencia, conocimiento, habilidades, capacidades y recursos, puedo ayudarles a superar los obstáculos que les impiden alcanzar una meta, sueño u objetivo determinando y que no han logrado alcanzar por más que lo intenten.

2. Espacio físico

Una de las constantes en la creación sistemática de emprendimientos exitosos es el espacio físico. Aunque no es un ingrediente indispensable como la oportunidad (el grano), si es un ingrediente que reduce en gran medida el riesgo de fracaso; un cubito de caldo de gallina no es indispensable, pero aumenta la probabilidad de que el arroz sepa bueno. Un espacio físico adecuado para fomentar la creatividad, interacción y colaboración entre equipos de emprendedores, asesores y empresarios no solamente es un elemento que formaliza y facilita el control de las actividades, sino que es un imán efectivo para atraer talento a los proyectos y a los procesos, más aún si es gratis.

3. Asesores y Motivadores

Sorpresivamente, una de las características menos relevantes de los mentores para los emprendedores exitosos, es el acompañamiento. Sin embargo, todos los otros elementos que aporta un mentor de un ecosistema maduro de emprendimiento e innovación como el de Boston (estos mentores son emprendedores exitosos, con tiempo, dinero, conocimiento, experiencia, motivación para ayudar y muchos contactos), si son muy relevantes e indispensables. Existirán formas de hacer arroz sin agua, pero debe ser increíblemente difícil. Sin embargo, el tipo de mentores que se necesitan como agua para el arroz, son muy escasos en Colombia. Si tomamos lo que los emprendedores exitosos más valoran de sus mentores, podríamos sacar dos perfiles primordiales, con los que si contamos en Colombia, para facilitar el recorrer el camino del emprendimiento: Por un lado el asesor, un ejecutivo o empresario con experiencia y reconocimiento en un sector determinado que, aunque no haya emprendido de la forma como se entiende ahora el emprendimiento, si tiene el conocimiento necesario y las canas suficientes como para entender las dinámicas del mercado, con suficientes contactos y goodwill como para abrir las puertas necesarias en el momento justo, y poder generar confianza en posibles inversionistas tradicionales, incluso, con la posibilidad de convertirse él mismo en un primer inversionista de capital inteligente. Por el otro lado el motivador, un emprendedor capacitado en la práctica en metodologías de innovación, emprendimiento y coaching, que sea capaz de mantener motivado y ocupado al emprendedor y de aconsejarlo en el momento oportuno sobre el direccionamiento estratégico que debe dar al negocio.

4. Limitaciones

Un emprendedor con tiempo y dinero, comete más errores que un emprendedor con limitaciones. Si no tengo inconveniente en pedir arroz a domicilio, nunca voy a aprender a hacerlo. Los procesos en los que los emprendedores tienen un tiempo límite para presentar resultados y en los que no reciben apoyo económico inicial (el apoyo es en especie), son los que presentan los porcentajes de éxito más altos. El contar con un tiempo limitado y el tener que utilizar recursos económicos propios para salir adelante en etapas tempranas o verse obligado a generar valor para poder conseguir recursos de terceros, obliga al emprendedor a ser constante, ágil y recursivo y aumenta la velocidad de aprendizaje.

5. Incentivos

Un paquete de incentivos pensados para fomentar el crecimiento orgánico rápido de los emprendimientos, genera un ambiente permanente de superación y sana competencia que hace que los emprendedores se esfuercen más allá de lo que lo harían si no los tuvieran. Si el arroz que estoy preparando es para una cena importante en la que quiero impresionar a alguien que me podría ayudar a obtener algo que quiero, me voy a esforzar mucho más que si estuviera cocinando arroz para comérmelo yo solo. El emprender dentro de un ambiente de concurso, saca lo mejor de los emprendedores, y aunque un premio en dinero funciona, tiene mucho más sentido entregar premios que estén directamente relacionados con aquellas cosas que un emprendimiento necesita y que el dinero difícilmente puede comprar, como por ejemplo, la entrada a un mercado (Ej. el ganador obtiene un compromiso de compra por parte de una empresa).

6. Artefactos

Es necesario pasar de las palabras a los hechos y para eso se necesitan las herramientas adecuadas. Hacer arroz sin los utensilios de cocina adecuados puede ser una pesadilla por más instrucciones y experiencia que tengamos. Si bien se ha avanzado mucho en la sensibilización de los emprendedores para que salgan a realizar validaciones tempranas del modelo de negocio, es necesario acompañar esas validaciones por prototipos funcionales de la solución, y aunque en el emprendimiento que nace de una oportunidad de innovación se tenga la experiencia y conocimiento de un sector, sus dinámicas y sus necesidades, eso no necesariamente implica que se tenga el conocimiento o la habilidad para fabricar rápidamente prototipos funcionales de la solución. Por esto, es necesario contar con las herramientas y el acompañamiento necesario para poder desarrollar y validar rápidamente y de la forma más económica posible, productos y servicios que hagan realidad la propuesta de valor a los clientes. El prototipado y los FabLab se están volviendo constantes en los ecosistemas de emprendimiento, sin embargo un FabLab sin metodología o acompañamiento, no se convierte en una herramienta útil para el emprendimiento, como es el caso del taller de fabricación del Harvard iLab.

7. Colaboración

La interacción constante con otros emprendedores que están en lo mismo que yo, con proveedores y actores relevantes, en un ambiente de colaboración y disposición para crear valor compartido, es un acelerador natural del emprendimiento. Si comparto mis experiencias, fracasos y victorias con otros cocineros, puedo mejorar más rápidamente que si me encierro solo a pensar qué hice mal. El poder conversar y ser partícipes de los avances, logros y decepciones de otros emprendedores y compartir experiencias, era una de las cosas que más valoraban los emprendedores exitosos del MassChallenge.

8. Exposición

El estar presentando constantemente el modelo de negocio a diferentes clientes, usuarios, asesores, evaluadores, proveedores, familiares, amigos, etc. y el involucramiento activo de los clientes y usuarios en todo el proceso de ideación, incubación, consolidación y aceleración de un emprendimiento es indispensable para el éxito. Si no tengo a nadie que pruebe el arroz nunca voy a saber cómo quedó. Estas prácticas no solo ayudan a pulir el pitch, a clarificar más rápido el modelo y a identificar insights más fácilmente, sino que contribuyen al crecimiento personal del emprendedor y a la generación de las capacidades y habilidades necesarias para emprender.

9. Mano de obra especializada

No es lo mismo trabajar para una empresa que para un emprendimiento y las universidades y centros de capacitación para el trabajo no preparan a nadie para trabajar en un emprendimiento y muy pocos emprendedores tienen el tiempo, la habilidad y la disposición para seleccionar y entrenar trabajadores que se acoplen a lo que un emprendimiento necesita. Si ya no tengo solo que hacer arroz blanco para 2 sino paella para 15, necesito ayudantes. En Colombia, y principalmente con el emprendimiento de base tecnológica, ya se están empezando a llegar a los niveles de salarios extravagantes que se ven en ecosistemas maduros de emprendimiento en Estados Unidos, donde practicantes pueden llegar a tener salarios de 9000 USD mensuales y todo porque no es fácil encontrar personas dispuestas a trabajar en un emprendimiento con todo lo que eso implica, y uno de los recursos primordiales para escalar cualquier negocio, es el humano. El emprendedor no puede quedarse toda la vida de operario. Es necesario ponernos a la vanguardia en formación de empleados para emprendimiento, y mientras eso sucede, contratar practicantes para entrenarlos siempre es una buena opción, si estamos dispuestos a asumir la alta rotación.

10. Inversionistas locales

Un inversionista ángel o VC serio, no va a invertir en un proyecto que no pueda ir a visitar en bicicleta, por lo que podemos olvidarnos del sueño de conseguir inversión de ángeles o VC de afuera a no ser que estemos dispuestos a cambiar la nacionalidad de nuestros emprendimientos. Sin embargo, los ángeles inversionistas son generalmente emprendedores seriales exitosos, un fenómeno bastante escaso en Colombia. ¿Cómo hacer entonces para tener emprendimientos exitosos si uno de los ingredientes para el éxito es que existan previamente emprendimientos exitosos? El eterno dilema del huevo y la gallina. Este es un tema que merece un poco más de análisis ya que todos somos conscientes que es necesario contar con inversión, y esa inversión debe ser local. Mientras tanto, hay que aprender a utilizar bien los diferentes fondos de apoyo al emprendimiento y solo buscar recursos cuando ya hemos logrado ventas replicables, sabemos exactamente qué es lo que nos falta para crecer, cuánto cuesta y qué es lo que va a pasar cuando lo tengamos.

11. Oferta de servicios

El tener claro un mapa de quien es quien en el ecosistema de emprendimiento en el que me encuentro es siempre una buena práctica, además de tener muy claro de qué manera me puede ayudar cada uno y en qué momento me podría servir. Si yo conozco todas las tiendas cercanas donde venden los ingredientes para mi arroz, va a ser más fácil, rápido y económico encontrar lo que necesito en un momento determinado. Este tipo de servicios deberían usarse bajo demanda y solo de ser necesarios, no como una lista de logos que quiero tener en el footer de mi página web o en la parte de atrás de mi tarjeta de presentación. Además, un proceso de acompañamiento que integre proveedores de servicios que funcionen bajo demanda, ha probado generar porcentajes de éxito mayores a los que no los tienen o los incluyen de manera obligatoria.

12. Emprendedores

Finalmente, para hacer un buen arroz, necesitamos un cocinero. Lamentablemente no todo el mundo tiene madera de emprendedor y para construir un emprendimiento exitoso necesitamos uno. Aunque pueden ser muchas las características a enumerar en un emprendedor, creo que lo principal es emprender por las razones correctas. Si estoy suficientemente motivado a emprender, con toda seguridad, voy a ser capaz de desarrollar las habilidades necesarias para hacerlo.

Comentarios